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domingo, 15 de diciembre de 2013

El Matadero Madrid

Como conté el mes pasado, estuve en la exposición de La Villa de los Papiros en la Casa del Lector de Madrid. Me gustó tanto que ahora me gustaría compartir un poco lo maravilloso que me parece el Matadero Madrid, donde se encuentra la Casa del Lector.
Vamos a empezar con un poco de historia: el Matadero y Mercado Municipal de Ganados de Madrid, también conocido como Matadero Municipal de Legazpi o Matadero Municipal de Arganzuela, fue un conjunto de 48 edificios (en 1921 aumentaron a 64) dedicado a realizar funciones de matadero industrial y mercado de ganado en la ciudad de Madrid durante mediados del siglo XX. Tras el cierre definitivo del matadero en 1996, las instalaciones quedaron sin uso. En 1997 se incluyó en el Catálogo de Edificios Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. Y en 2003 se decidió su transformación en un espacio cultural conocido como Matadero Madrid, que abrió sus puertas en 2007. Tras el fin de las obras, todo el terreno que había compuesto el parque del Matadero se integró en Madrid Río. 
Hoy podemos disfrutar de un amplio espacio cultural:
-Naves del español: dedica su espacio a la representación de obras de teatro contemporáneo en español.
-Intermediae y Vestíbulo: espacio creado y preparado para la interacción abierta y el diálogo cultural entre las actividades culturales del Matadero y los ciudadanos. Se permite la creación de redes de colaboración, la autocrítica, el diálogo ciudadano y el aprendizaje. 
-Central del Diseño: espacio dedicado a la exposición (difusión y promoción) de proyectos relacionados con el diseño gráfico, industrial y de interiores.
-Abierto x Obras: presenta un área de exposiciones con características especiales, de paredes negras y escasa luz, dedicado a artistas nacionales e internacionales. En funcionamiento desde el año 2007.
-La Casa del Lector: la Casa del Lector de la Fundación Sánchez Ruipérez es un Centro Internacional para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación de la Lectura.
-Cineteca: hemeroteca visual dedicada al cine de no-ficción.
-Nave de Música: espacio ocupado hasta noviembre de 2011 por la Red Bull Music Academy (RBMA Radio) y que desde 2012 acoge toda la programación musical del Matadero.
-Espacios culturales diversos: Permite ver cualquiera de los trabajos enviados al festival en todas sus ediciones desde 2004. Puede acoger presentaciones, grandes exposiciones, conciertos, talleres de producción de obra, charlas, propuestas escénicas o actividades sociales.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Tecnologías en el tiempo para la difusión de la cultura en Madrid

Gran parte del mérito de la difusión de la cultura la tienen las tecnologías. Y esto no ocurre solo ahora. Siempre ha sido así. La exposición "La Villa de los Papiros" en La Casa del Lector de Madrid lo demuestra.


En el siglo XVIII (cuando se comenzó a excavar Herculano, pues en el año 79 de nuestra era había quedado cubierto por la lava y la ceniza del Vesubio, igual que Pompeya) la tecnología permitió lo que parecía imposible: leer papiros carbonizados. Antonio Piaggio inventó una máquina con la que se podía realizar la delicada tarea de desenrollarlos y así se pudieron leer y traducir, y sobre todo publicar su contenido. Los libros que se elaboraron en la época de las excavaciones (en los que intervino la compleja tecnología de las imprentas) fueron fundamentales para la difusión de cada descubrimiento, pues incluían ilustraciones grabadas en las que se podían ver las esculturas y las pinturas que iban apareciendo, lo que hizo que el arte europeo adoptara el nuevo rumbo neoclásico. Y también fue importante para la difusión de esa cultura clásica la tecnología que permitió hacer los vaciados (duplicados en yeso de esculturas en bronce o en piedra), lo que proporcionó copias que se podían llevar a cualquier parte del mundo y que podían ser vistas por un público mucho más numeroso.

Aparte de esto, que constituye la parte central de la exposición, hay en ella ejemplos de tecnología aplicada a la difusión de la cultura más antiguos (como la de la elaboración de los papiros, tecnología que se remonta en siglos antes de nuestra era, a la época egipcia), pero también más modernos, como son los audiovisuales que se pueden contemplar durante la propia exposición, en los que se reconstruye de manera virtual, pero casi física, el aspecto interior y exterior de la Villa de los Papiros, y algunas instituciones de la época (como la enseñanza infantil: asistimos a lo que pudo ser una clase impartida por un maestro a niños de en torno a diez años).

Hoy en día parece imprescindible un elemento electrónico (un ordenador, un teléfono móvil) para poder difundir la cultura, incluso cualquier idea. Gracias a esta exposición vemos que para que las actuales redes conectadas globalmente funcionen necesitamos estar respaldados por todos aquellos primeros soportes que hicieron posible la expansión cultural cuando todo estaba más lejos y difícilmente conectado.